Luna tiene 28 años y una energía que no se aprende, se nace con ella. Cordobesa hasta la médula, camina con seguridad sobre su figura curvy, dejando claro que sus curvas no están para mirar… sino para sentir. Sus ojos azules tienen chispa, picardía y cercanía; su melena rubia larga acompaña cada gesto con naturalidad. Mide 1,68 m de pura presencia, con pecho grande y natural, caderas generosas y un culete firme que despierta suspiros. Pero lo que realmente marca la diferencia está en sus manos. Luna trae años de experiencia como masajista sensual por Andalucía y un desparpajo delicioso: sabe provocar, escuchar, hacer reír y relajar sin esfuerzo. Con ella el masaje fluye, el ambiente se calienta y el buen humor se vuelve parte del ritual. Luna no promete… Luna cumple.

